Las sirenas de los coches de la policia rompen, sin escrupulo, el silencio habitual de los pudientes vecinos. Las inmediaciones de la residencia de ancianos Nuestra Senora del Perpetuo Socorro es un hervidero de fisgones y morbosos avidos de sangre y carrona. Una cinta de plastico con grandes letras impresas "NO PASAR," impede el acceso de gente inconveniente. De un coche bajan dos hombres. El mayor, apoya sobre sus labios una pipa apagada, de aspecto algo desalinado, abundante pelo entrecano, gafas graduadas que le proporcionaba un cierto caracter de "progre de los 80," hombros vencidos;...
Las sirenas de los coches de la policia rompen, sin escrupulo, el silencio habitual de los pudientes vecinos. Las inmediaciones de la residencia de an...