"No recuerdo mucho de cuando naci. Tan solo una imagen en la que llevaba un lapiz en la mano y el medico me lo arrebataba y lo tiraba a una esquina diciendo: "lo que me faltaba por ver." Desde entonces me he pasado la vida buscando y perdiendo ese lapiz, que con el tiempo se transformo en boligrafo. Tarde en darme cuenta de que podia sustituirlo por un teclado y que el placer de manchar el papel con la tinta era tan comparable con el de sentir deslizar las yemas de los dedos sobre las teclas. He intentado dejarlo, lo juro, pero siempre termino pensando en que si me curo escribire un libro para...