ISBN-13: 9783846562628 / Hiszpański / Miękka / 2011 / 84 str.
La deslegitimizacion de la civilidad, la ley y la autoridad, preocupa a las Ciencias Sociales y al Psicoanalisis. Las tensiones entre lo particular, lo colectivo y lo institucional se constatan en la vida cotidiana de los hombres y de los pueblos. De que modo reaccionamos cuando se entrecruzan factores tan disimiles como la locura individual, las politicas que aunque pregonan leyes igualitarias no otorgan verdadera equidad, la presencia angustiante del extranjero y del inmigrante en el seno de lo familiar, las marcas ideologicas y emocionales dejadas por el siglo XX y las condiciones extremas de las sociedades aun las desarrolladas? No basta con dictaminar leyes contemplativas para asegurar la pacificacion de la convivencia, ni leyes restrictivas para asegurar el orden, sino que a la Ley Simbolica hace falta legitimizarla dia a dia en actos de los cuales el sujeto colectivo se sienta responsable y no mero espectador. El campo del semejante es el campo privilegiado del malestar y el malentendido, de la crueldad y la culpa, pero tambien de la posibilidad de neoformaciones culturales respecto de las cuales las nuevas generaciones pueden respaldarse y sobrevivir."
La deslegitimización de la civilidad, la ley y la autoridad, preocupa a las Ciencias Sociales y al Psicoanálisis. Las tensiones entre lo particular, lo colectivo y lo institucional se constatan en la vida cotidiana de los hombres y de los pueblos. ¿De qué modo reaccionamos cuando se entrecruzan factores tan disímiles como la locura individual, las políticas que aunque pregonan leyes igualitarias no otorgan verdadera equidad, la presencia angustiante del extranjero y del inmigrante en el seno de lo familiar, las marcas ideológicas y emocionales dejadas por el siglo XX y las condiciones extremas de las sociedades aún las desarrolladas? No basta con dictaminar leyes contemplativas para asegurar la pacificación de la convivencia, ni leyes restrictivas para asegurar el orden, sino que a la Ley Simbólica hace falta legitimizarla día a día en actos de los cuales el sujeto colectivo se sienta responsable y no mero espectador. El campo del semejante es el campo privilegiado del malestar y el malentendido, de la crueldad y la culpa, pero también de la posibilidad de neoformaciones culturales respecto de las cuales las nuevas generaciones pueden respaldarse y sobrevivir.