ISBN-13: 9781535458672 / Hiszpański / Miękka / 2016 / 28 str.
Francois-Marie Arouet mas conocido como Voltaire, fue un escritor, historiador, filosofo y abogado frances que figura como uno de los principales representantes de la Ilustracion, un periodo que enfatizo el poder de la razon humana, de la ciencia y el respeto hacia la humanidad. En 1746 Voltaire fue elegido miembro de la Academia francesa en la que ocupo el asiento numero 33. Voltaire alcanzo la celebridad gracias a sus escritos literarios y sobre todo filosoficos. Voltaire no ve oposicion entre una sociedad alienante y un individuo oprimido, idea defendida por Jean-Jacques Rousseau, sino que cree en un sentimiento universal e innato de la justicia, que tiene que reflejarse en las leyes de todas las sociedades. La vida en comun exige una convencion, un pacto social para preservar el interes de cada uno. El instinto y la razon del individuo le llevan a respetar y promover tal pacto. El proposito de la moral es ensenarnos los principios de esta convivencia fructifera. La labor del hombre es tomar su destino en sus manos y mejorar su condicion mediante la ciencia y la tecnica, y embellecer su vida gracias a las artes. Como se ve, su filosofia practica prescinde de Dios, aunque Voltaire no es ateo: como el reloj supone el relojero, el universo implica la existencia de un eterno geometra (Voltaire es deista). Sin embargo, no cree en la intervencion divina en los asuntos humanos y denuncia el providencialismo en su cuento filosofico Candido o el optimismo (1759). Fue un ferviente opositor de la Iglesia catolica, simbolo segun el de la intolerancia y de la injusticia. Se empena en luchar contra los errores judiciales y en ayudar a sus victimas. Voltaire se convierte en el modelo para la burguesia liberal y anticlerical y en la pesadilla de los religiosos. Voltaire ha pasado a la Historia por acunar el concepto de tolerancia religiosa. Fue un incansable luchador contra la intolerancia y la supersticion y siempre defendio la convivencia pacifica entre personas de distintas creencias y religiones. Sus escritos siempre se caracterizaron por la llaneza del lenguaje, huyendo de cualquier tipo de grandilocuencia. Maestro de la ironia, la utilizo siempre para defenderse de sus enemigos, de los que en ocasiones hacia burla demostrando en todo momento un finisimo sentido del humor. Conocidas son sus discrepancias con Montesquieu acerca del derecho de los pueblos a la guerra, y el despiadado modo que tenia de referirse a Rousseau, achacandole sensibleria e hipocresia."
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